Si prefieren escuchar un podcast sobre el tema, le pedi a NotebookLM que cree uno en base al artículo que escribí a continuación, por si quieren escucharlo en vez de leer. Pueden escucharlo en este link (8 minutos 23 segundos).
Cuando llegué a Suiza en abril de 2012, una de las primeras cosas que me llamaron la atención fue algo que nunca imaginé que extrañaría: los jugos en polvo. Jugos como Tang, Clight o cualquier otra marca que de chicos parecían inofensivos, abundaban en la alacena de cualquier familia argentina. Eran sinónimo de infancia, de verano, de sabor… y también, como descubro ahora, de aditivos que hoy están bajo la lupa de la ciencia.
Con el paso de los años, empecé a notar que aquí en Suiza, y en general en Europa, no sólo no existían esos jugos en polvo, sino que tampoco había nada similar. En su lugar, hay siropes concentrados de frutas naturales, jugos en botella o directamente agua con gas saborizada sin colorantes. Siempre tuve la sensación de que algo en aquellos jugos de nuestra infancia no cerraba… y recientemente descubrí por qué.
Empecé a investigar, y encontré estudios, regulaciones europeas, y advertencias oficiales que explican perfectamente por qué ese tipo de productos simplemente no se venden aquí: los colorantes y edulcorantes artificiales que contienen pueden estar relacionados con problemas de atención, hiperactividad y comportamiento en algunos niños sensibles, según diversos estudios.
Y no es teoría conspirativa. Es ciencia publicada, revisada y respaldada por organismos oficiales.
¿Cuáles son estos aditivos y por qué son un problema?
Al investigar por qué estos jugos en polvo están ausentes en Europa, me encontré con algo que había pasado por alto durante años: muchos de ellos contienen aditivos que están directa o indirectamente relacionados con efectos negativos en la salud, especialmente en niños. Los más recurrentes son ciertos colorantes artificiales y edulcorantes no nutritivos.
Los colorantes del “estudio Southampton”
En 2007, un estudio realizado por la Universidad de Southampton y publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet, analizó la conducta de niños expuestos a una combinación de colorantes artificiales comunes: tartrazina (E102), rojo allura AC (E129), amarillo crepúsculo FCF (E110), carmoisina (E122), amarillo quinoleína (E104) y ponceau 4R (E124), junto con el conservante benzoato de sodio. El estudio concluyó que estos aditivos podían aumentar los niveles de hiperactividad en algunos niños.
Fuente oficial:
Este estudio fue lo suficientemente sólido como para que la Unión Europea tomara medidas: desde 2010, los productos que contengan estos colorantes deben llevar una advertencia específica que diga:
“Puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños.”
Esa advertencia visible en las etiquetas es parte de la razón por la cual muchas marcas reformularon sus productos o simplemente evitaron comercializarlos en países europeos. En América Latina, en cambio, estas advertencias no son obligatorias.
Edulcorantes como el aspartamo y acesulfame K
Muchos de estos jugos en polvo combinan azúcar con edulcorantes artificiales como el aspartamo, acesulfame K o sucralosa. El debate sobre su seguridad sigue vigente. En julio de 2023, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC), parte de la OMS, clasificó al aspartamo como “posiblemente carcinógeno para humanos” (Grupo 2B), basándose en evidencia limitada en humanos.
Fuente oficial:
Aunque el IARC lo clasifica como “posiblemente carcinógeno”, la JECFA mantiene una Ingesta Diaria Aceptable (IDA) de 40 mg/kg de peso corporal, y los organismos regulatorios coinciden en que los niveles habituales de consumo son seguros. Aun así, muchos expertos y padres prefieren evitarlos, sobre todo cuando aparecen en productos pensados para niños.
Y el gran olvidado: el hábito
Más allá de los ingredientes individuales, hay algo más profundo: la costumbre. En buena parte de América Latina, los jugos en polvo se volvieron populares porque son baratos, fáciles de preparar y cuentan con décadas de marketing agresivo dirigido a familias. Se instalaron como un básico de la alacena, tanto como el azúcar o la yerba. Durante décadas, en muchos países de América Latina, se volvió algo cotidiano ofrecer a los niños jugos en polvo. Eran económicos, rendidores, sabrosos, coloridos… pero sin que lo notáramos, nos acostumbramos a un producto ultraprocesado y cargado de aditivos como si fuera parte normal de una alimentación infantil.
¿Qué regulaciones existen en América Latina y Estados Unidos?
La forma en que cada país regula estos aditivos varía mucho. Aquí un resumen de cómo se manejan en algunos de los países más influyentes de la región:
Chile
Desde 2016, Chile aplica un etiquetado frontal de advertencias muy claro: si un producto excede ciertos niveles de azúcar, sodio, grasas o calorías, debe llevar un octógono negro con la leyenda “ALTO EN…”. Aunque esta ley no prohíbe directamente los colorantes artificiales, muchas empresas han reformulado sus productos para evitar el uso de estos aditivos, especialmente en productos dirigidos a niños.
México
México también cuenta con un etiquetado frontal obligatorio desde 2020, donde los productos con altos niveles de azúcar o edulcorantes deben incluir advertencias como “Contiene edulcorantes, no recomendable en niños/as”. Sin embargo, los colorantes artificiales siguen permitidos y no requieren advertencia específica. El uso de aspartamo, tartrazina y otros sigue siendo común.
Brasil
En Brasil, la regulación permite los mismos aditivos aprobados por el Codex Alimentarius, incluyendo tartrazina, rojo allura y varios edulcorantes. Sin embargo, no hay una política activa de advertencias sobre hiperactividad como en Europa. Algunas ONGs locales han presionado para un cambio, pero por ahora, no se han traducido en regulaciones específicas.
Argentina
En Argentina, como muestran los sobres de Clight, Carrefour o Tang, se usan colorantes como tartrazina y edulcorantes como aspartamo, y aunque se declara su presencia, no hay advertencias sanitarias visibles como las que exige Europa. La ley permite su uso y no obliga a informar sobre posibles efectos en el comportamiento infantil.
Estados Unidos
En EE.UU., la FDA permite el uso de estos colorantes y edulcorantes, pero con límites de concentración. No se exige advertencia sobre comportamiento infantil, aunque el estudio Southampton ha tenido influencia indirecta. Algunos fabricantes, ante presión de consumidores, han comenzado a ofrecer productos sin colorantes artificiales, especialmente para niños.
Canadá
Canadá regula los colorantes y edulcorantes con límites específicos. Todos deben declararse por nombre en el etiquetado. No se exige advertencia sobre comportamiento, pero sí sobre fenilalanina en caso de aspartamo. Existen productos más limpios, aunque aún se permiten aditivos controvertidos.
Unión Europea
La UE obliga a que productos con ciertos colorantes (como E102, E110, E122, etc.) lleven la advertencia: “puede afectar la atención en niños”. Muchos fabricantes reformulan para evitar estas etiquetas. Edulcorantes como la estevia, sucralosa o eritritol están permitidos pero también regulados.
Reino Unido
Aunque ya no forma parte de la UE, mantiene muchas de sus normas alimentarias. A raíz del estudio Southampton, supermercados británicos retiraron productos con esos colorantes de sus estanterías. Hay un fuerte activismo y conciencia social al respecto.
India
India permite el uso de numerosos colorantes artificiales y edulcorantes, pero con baja fiscalización. Aunque se exige etiquetado, no hay advertencias sanitarias ni campañas activas de educación alimentaria.
Reflexión: ¿Por qué seguimos consumiendo esto en América Latina?
Al observar todo lo anterior, es inevitable hacerse algunas preguntas. ¿Por qué estos productos, que han sido reformulados o directamente retirados del mercado en Europa, siguen disponibles sin advertencias en nuestros países? La respuesta es incómoda, pero necesaria: en países con menos regulación o con estructuras económicas más débiles, las grandes marcas pueden seguir vendiendo productos con ingredientes más baratos y de menor calidad, sin consecuencias legales ni presión social significativa.
Esto se repite en muchas industrias, pero aquí lo vemos con un ejemplo muy concreto: jugos en polvo. Y si este tipo de productos, pensados para niños, contienen aditivos cuestionables, ¿qué queda para el resto de los productos que consumimos a diario y que ni siquiera miramos dos veces?
“Cuando cargamos combustible al auto, ponemos muchas veces nafta premium para cuidar el motor. Pero cuando se trata del combustible de nuestro cuerpo, muchas veces pareciera menos importante por las decisiones que tomamos. Es hora de prestar más atención.”
Es importante recalcar que algunas marcas han empezado a dar pasos positivos. Vale aclarar que no todas las variedades de esas marcas están libres de colorantes o edulcorantes polémicos: conviene revisar cada sabor en particular. Por ejemplo, en Chile, Zuko ofrece versiones sin colorantes artificiales, destacándolo en el envase. Ese tipo de decisiones no solo muestran responsabilidad empresarial, sino también una oportunidad para posicionarse como marcas conscientes y modernas.
En este sentido, también podríamos invitar a los consumidores a ser más críticos y a exigir etiquetas claras, ingredientes más seguros y regulaciones que realmente protejan a los más vulnerables.
Si encontramos estas diferencias tan marcadas en algo tan puntual como los jugos en polvo, imaginemos lo que puede haber en el resto de los productos del supermercado.
Este es solo el comienzo de una conversación más profunda sobre el consumo, la industria alimentaria y nuestro rol como consumidores informados.
Mi experiencia personal (breve y sin dramatismos)
Hoy, con 45 años, todavía arrastro algunos rasgos de aquel TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, ADHD en inglés). Ya no es la hiperactividad inquieta de la infancia; se manifiesta como falta de interés sostenido en temas que no me apasionan o cierta tendencia a postergar tareas muy rutinarias-algo que, seamos honestos, le ocurre a mucha gente.
En casa, cuando era chico, preparábamos Tang casi todos los días. ¿Fue “culpable” de mi diagnóstico? Nadie puede afirmarlo. Lo que sí sabemos es que los colorantes artificiales y algunos aditivos pueden intensificar los síntomas en niños susceptibles, según metaanálisis recientes (Nigg 2012, Arnold 2021). Un seguimiento longitudinal del mismo grupo de investigadores sugiere que la exposición continuada a estos aditivos puede consolidar patrones de distracción que persisten en la adultez (Nigg et al., 2012 – PMC3441937). Cuando estos aditivos se retiran, la conducta mejora en cuestión de semanas; no dejan “cicatrices” permanentes, pero la sobrestimulación prolongada puede fomentar hábitos de distracción que uno arrastra de adulto.
Clave: no se trata de culparse por el pasado, sino de tomar mejores decisiones hoy.
Conclusión y recomendaciones prácticas para familias
- Empiecen por leer etiquetas. Si el envase menciona E102, E110, E129 o edulcorantes como aspartamo/acesulfame K, piensen dos veces antes de comprarlo.
- Prueben una “dieta de eliminación” de 2‑4 semanas: retiren jugos en polvo y golosinas con colorantes. Observen si hay cambios en la concentración, el ánimo o el sueño de los chicos.
- Alternativas rápidas y más limpias:
- Infusiones de frutas (agua + rodajas de naranja, menta, pepino).
- Siropes concentrados sin colorantes (comunes en la UE y disponibles online en AL).
- Polvos sin colorantes artificiales: varios sabores de Zuko Chile “sin colorantes” y líneas Livean Stevia (Chile) no usan colorantes, aunque mantienen edulcorantes; en la UE existen marcas bio como Iswari “Instant Drink” (a base de fruta liofilizada, sin aspartamo).
- Batidos de fruta congelada endulzados con stevia o dátiles.
- Cuestionen la ecuación precio ≠ salud. Usando la analogía anterior, igual que llenamos el tanque del auto con nafta premium para cuidar el motor, vale la pena invertir un poco más (cuando sea posible) en el “combustible” de nuestros hijos y nosotros mismos.
- Compartir la información. Hablen con otros padres, pregunten en la escuela y envíenles este artículo. La presión del consumidor es la palanca que obliga a las marcas a reformular.
“Si cambiar un sobre de polvo por un vaso de agua con fruta puede hacer que tu hijo se concentre un poquito mejor, ¿no vale la pena intentarlo?”
**Recursos útiles
- Guía rápida de E‑números a imprimir para el supermercado (en preparación).
- Apps recomendadas: Yuka, CodeCheck o OpenFoodFacts para escanear productos.
- Artículos médicos de referencia (links activos en la versión web del blog).
- Evidencia fotográfica: Todos los sobres y envases analizados están disponibles en este documento colaborativo de Google Docs.
Tabla de jugos en polvo analizados
(basada en fotos de envases y etiquetado; «Sí» indica presencia de colorantes artificiales o edulcorantes)
| País | Marca | Sabor | Colorantes artificiales | Edulcorantes | Grupo comercial |
|---|---|---|---|---|---|
| Chile | Zuko | Piña | No | Aspartamo, Acesulfame K | Tresmontes Lucchetti |
| Chile | Livean | Piña | No | Aspartamo, Acesulfame K | Nestlé Chile |
| Chile | Vivo | Naranja | Sí (Tartrazina, Amarillo crepúsculo) | Aspartamo, Acesulfame K | Nestlé Chile |
| Argentina | Clight | Naranja | Sí (Tartrazina, Amarillo OC) | Aspartamo, Acesulfame K | Mondelez |
| Argentina | Clight | Mandarina | Sí | Aspartamo, Acesulfame K | Mondelez |
| Argentina | Clight | Naranja dulce | Sí | Aspartamo, Acesulfame K | Mondelez |
| Argentina | Clight | Manzana deliciosa | Sí (Caramelo IV, Amarillo OC) | Aspartamo, Acesulfame K | Mondelez |
| Argentina | Tang | Pera | Sí (Tartrazina) | Aspartamo, Acesulfame K | Mondelez |
| Argentina | BC (La Campagnola) | Naranja dulce | Sí (Tartrazina) | Aspartamo, Acesulfame K | Arcor |
| EE.UU. | Crystal Light | Lemonade | Sí (FD&C Yellow 5) | Aspartamo, Acesulfame K | Kraft Heinz |
Nota: algunos sabores dentro de la misma marca pueden variar en la presencia de colorantes; conviene revisar cada sobre individual.
Gracias por leer. Si te sirvió, compartilo con tu familia y amigos. Tal vez juntos logremos que los sobrecitos de colores brillantes del futuro vengan con ingredientes un poco más amables.
En @ViviendoEnSuiza contamos cómo es vivir en Suiza, si te interesa, podes seguirnos haciendo click en el link.
